Jamon Iberico y jamon serrano. Tipos y diferencias.

Publicado por: Admin DDV En: Jamones Comentario: 0 Pulsar: 851

Uno de los productos tradicionales más consumidos en nuestro país y con mayor fama mundial es el jamón. 

Se trata de un alimento cárnico que consumido en cantidades responsables aporta proteínas y otros elementos buenos para la salud.

Su aporte proteico resulta apto para el consumo incluso durante las dietas para adelgazar, especialmente si su contenido en grasa no es elevado.

Veamos cuáles son las principales diferencias entre el jamón ibérico y el jamón salado.

El jamón ibérico

Es un tipo de jamón con denominación de origen, y que proviene de un tipo de raza de cerdo ibérico. Podemos distinguirlo del jamón serrano o el curado directamente a través de la información de sus etiquetas, pero además suelen tener un color de pata más oscuro. Esta es la manera más fiable para además consultar sus certificados de calidad.

Debido a la alimentación del animal en vida (en gran medida pastos naturales de encinares y alcornocales), suelen tener características oleicas beneficiosas, que pueden ayudar en los problemas de colesterol, mejorando las funciones endoteliales y vasculares.

También son reconocidos debido a sus finas vetas blancas de grasa, ya que este animal puede almacenar grasa bajo la piel pero también infiltrada en el músculo.

El jamón blanco (serrano o curado)

Son todos aquellos que no provienen del cerdo ibérico. Como su alimentación es distinta, normalmente intensiva, no dispone de tantas propiedades organolépticas como el jamón ibérico.

Sin embargo es una de las variedades más consumidas debido a sus precios más económicos.

Las principales diferencias entre la denominación de jamón serrano y jamón curado son que el primero tiene un tiempo mínimo de curación de 7 meses en clima frío y seco, normalmente en sierras (de ahí su nombre).

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